Algo de mi historia y mi persona...
Nací en un pueblo de la Región de Murcia, pero mi formación y mi curiosidad me han llevado a vivir y estudiar en distintas ciudades como Murcia, Granada, Córdoba (Argentina) y Barcelona. Durante mucho tiempo he sentido la necesidad de explorar nuevos lugares donde vivir, aunque en los últimos años he descubierto que mi cuerpo también empieza a pedir raíces. Actualmente vivo en Alcoy rodeada de puentes y montañas. Cada lugar ha dejado una huella en mi manera de entender a las personas y de relacionarme con el mundo.
Me considero una persona social, aunque también necesito mucho mi espacio individual para ordenar y volver a la calma. Soy curiosa, sensible y empática. Me gusta observar, escuchar y comprender aquello que, a veces, cuesta poner en palabras.
Mi camino hacia la psicología no fue lineal. Comencé estudiando ciencias y, tras una etapa de búsqueda personal, descubrí el mundo de la salud mental y el privilegio de acompañar a otras personas en sus procesos de cambio. Fue entonces cuando comprendí que la psicología era el lugar donde quería estar.
Desde hace varios años acompaño a personas en terapia con compromiso, respeto y cercanía. Intento ofrecer un espacio seguro donde puedas sentirte escuchado y comprendido, ya que sé, desde mi propia experiencia, lo que significa sentarse al otro lado. Pedir ayuda no siempre es sencillo, y precisamente por eso procuro que cada persona encuentre un lugar donde pueda sentirse acogida, sin juicios y con la tranquilidad de poder ser ella misma.
Fuera de la consulta encuentro calma en las cosas sencillas. Disfruto del sabor amargo del café, del sonido de la lluvia mientras estoy en la cama y el sol en la piel en invierno. Caminar por senderos, buscar conchitas en la playa y ver una buena pelicula los domingos por la noche . Son pequeños rituales que me ayudan a volver a mí.
También disfruto profundamente de las conversaciones, las risas y llantos con las personas que quiero. Si hay algo que nunca quiero perder, es el baile. Bailar es una vía de expresión y de reencontrarme con mi niña interior; una parte de mí que intento cuidar y agradecer cada día.
Al final, creo que son las pequeñas cosas las que nos construyen. Y quizá por eso entiendo la terapia como un espacio donde aprender a conocernos con más amabilidad, hacer sitio a lo que sentimos y vivir de una forma más coherente con quienes queremos ser.
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